La naturalidad
Hoy vamos a abordar un segundo elemento cuya presencia resulta indispensable en un estudio bien construido, y aconsejable en un buen problema: la naturalidad de la posición inicial.
En efecto, los finales artísticos deben tener un gran parecido con las posiciones que proceden de una partida para atraer el interés del resolvente.
El hecho de que un estudio presente una disposición de piezas poco ortodoxa o francamente caótica, supone un revulsivo garantizado ya que -no lo olvidemos- los finales artísticos deben ser no sólo bellos, sino también útiles.


